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XVI CONGRESO ANUAL | XXXVI SYMPOSIUM

La angustia: ¿señal de lo actual?
26, 27 y 28 de SEPTIEMBRE 2024
AEAPG, CABA, Argentina


 “Uno a menudo dudaría de que los dragones del tiempo
primordial se hayan extinguido realmente”
(Sigmund Freud, 1937)

Para el psicoanálisis lo actual refiere a una insistencia inalterable por el tiempo que no depende de las variables de época. Es un concepto que da cuenta de una inadecuada tramitación de la excitación somática, sin mecanismo simbólico interviniente en la etiología (J. Laplanche y J.-B. Pontalis, 1994). Nos preguntamos cuáles son las articulaciones entre lo actual, psicoanalíticamente hablando, y lo actual como marca de la época; resaltando la riqueza polisémica del lenguaje.

Las características de la cultura de nuestra época imponen la búsqueda de soluciones rápidas, tendientes a la descarga inmediata, al acto y a la compulsión. Nos encontramos con la palabra dificultada, la búsqueda de satisfacción guiada por ideales tiránicos, que proponen la ilusión de no conectar con la castración y evitar así la angustia que esta despierta. En tiempos de inmediatez efímera ¿qué lugar hay para la frustración, el fracaso, la angustia? ¿Qué tiempo para comprender, elaborar, recordar, narrar, construir experiencia?  

Tocar fondo, sensación de urgencia, vacío y desamparo. Ataques de pánico, impulsiones, trastornos de la conducta alimentaria, adicciones, cutting, niños hiperactivos, problemáticas depresivas; ¿se presentan con mayor relevancia en la clínica de nuestros tiempos? ¿Se trata de una característica de época? ¿Nuevos modos de padecimiento o nuevas presentaciones de las neurosis actuales conceptualizadas por Freud en los inicios de sus desarrollos teóricos? 

Freud identifica la angustia como un factor siempre actual en el padecimiento subjetivo. Afecto por excelencia, referente de toda la gama de afectos, inherente a la condición humana, cotidianamente se nos impone, irrumpe.

La angustia ha sido, desde el comienzo del camino inaugurado por Freud, una brújula para el trabajo y el pensamiento analíticos, un concepto nodal de sus desarrollos teóricos y signo privilegiado del sufrimiento psíquico. ¿Angustia como libido transmudada o como reacción frente a situaciones de peligro psíquico? Angustia como sobrecarga que, al no lograr ser elaborada, es decir, al no lograr una derivación hacia lo psíquico, permanece como cantidad descualificada, desligada, reproduciendo el desamparo psíquico original. 

Ligado estrechamente desde los orígenes del pensamiento psicoanalítico con la sexualidad y asociado inicialmente a una cuestión cuantitativa, el concepto de angustia fue reformulándose. En la 25° de las Conferencias de introducción al psicoanálisis, Freud (1916) distingue entre el apronte angustiado, en tanto acción defensiva activa ante el peligro, y el desarrollo de angustia, en tanto fuerza desmedida paralizante. Desarrollo de angustia que se produciría ante la ausencia/falla del apronte angustiado. 

Cuando la excitación no tiene acceso a los representantes psíquicos adecuados para una descarga morigerada, ésta se produce de forma anárquica, masiva y automática; en ausencia de simbolización. Por su parte, cuando los representantes psíquicos se encuentran disponibles para la tramitación, el yo logra apropiarse de la descarga, emitiendo la señal de angustia necesaria para una defensa eficaz. En ambos casos está en juego el factor económico, permaneciendo como cantidad no ligada que insiste en la descarga no regulada; o siendo susceptible de ingresar en la cadena asociativa y sometido a la defensa, a partir de la señal de angustia emitida por el yo.

¿Estas conceptualizaciones, son teorías excluyentes o coexistentes? 

Como analistas no podemos evadir las variables epocales que, como dice Silvia Bleichmar (1999), producen subjetividad. ¿Podríamos decir que en estos tiempos la inhibición y el síntoma han cedido su lugar a la angustia? ¿Cómo pensar la relación entre dolor, angustia y duelo, en el vínculo con el objeto (Freud, 1926)? ¿Cuáles son los modos de presentación de la angustia en la actualidad? ¿Cómo influyen en el sufrimiento psíquico las modalidades actuales de satisfacción sexual? ¿Qué lugar para la genitalidad? ¿Para las representaciones de la imagen del cuerpo, las nuevas tecnologías asociadas a los modos de reproducción, las constelaciones vinculares, las configuraciones de la identidad de género? ¿Cómo lo epocal se manifiesta en la transferencia?

¿Deberíamos pensar en una nueva psicopatología o se trata de modos actuales de existir en la cultura? 

¿De qué malestares en la cultura hablamos actualmente? ¿Qué ocurre con la descarga pulsional en tiempos del “sálvese quien pueda”? ¿Y con las leyes que organizan los vínculos? ¿Podemos pensar el predominio de la desmentida, como modo de evitar el dolor?

Vivimos tiempos de falta de certezas, temporalidades episódicas, sobresaturación de estímulos, ausencia de referencias estables, narrativas basadas en imágenes fragmentarias que transitan a grandes velocidades, donde zozobra el valor de la palabra, herramienta fundamental de la práctica analítica. Momentos en los cuales lo colectivo sucumbe al individualismo, en el cual el semejante se encuentra más cerca de ser un rival que un partenaire con el que establecer relaciones de reciprocidad (Bleichmar, 2014) ¿Cómo afecta dicha situación a la capacidad elaborativa del aparato psíquico? ¿Cómo afronta el yo sus tareas, frente a una realidad que cambia de manera vertiginosa?

Nos preguntamos también por la angustia del analista frente a nuevos interrogantes que ponen en jaque viejas coordenadas, y nos enfrentan al riesgo de quedar capturados por discursos calmantes que alivian el malestar del vacío y sostienen la ilusión de completud. 

En la actualidad asistimos a un nuevo cambio cultural respecto de la época en la que Freud escribió su obra, sin embargo, sus escritos no dejan de ser pilares que nos permiten aproximarnos al entendimiento de los padecimientos.

Lejos de pretender hallar respuestas, buscamos abrir preguntas, debates y reflexiones entre la multiplicidad de voces. Las controversias son aquellos puntos donde aún no hay consenso pero que nos ubican ante posibles interrogantes fértiles, nos invitan a pensar y a debatir, tejiendo puentes que permiten transitar el camino de la duda y el conflicto. En este sentido, el psicoanálisis es el motor que nos incita a pensar lo actual.


BLEICHMAR, S. “Entre la producción de subjetividad y la constitución del psiquismo”. En Revista del Ateneo Psicoanalítico Nº 2, Buenos Aires, 1999

Bleichmar, S. (2014) Las teorías sexuales en psicoanálisis. Que permanece de ellas en la práctica actual. Buenos Aires: Paidós.

FREUD, S.(1937): “Análisis terminable e interminable”. En Obras completas, vol. XXIII. Buenos Aires. Amorrortu

FREUD, S. (1926): “Inhibición síntoma y angustia”. En Obras completas, vol. XX. Buenos Aires. Amorrortu

Laplanche, J.; Pontalis, J. (1994) Diccionario de psicoanálisis. Buenos Aires: Paidós.